
Espero que estéis muy animadas con nuestro proyecto de lectura del Quijote. Imagino que habréis empezado o iréis a empezar por el prólogo. Si alguna de vosotras ha leído otras obras de la época verá que el prólogo del Quijote es absolutamente diferente a los que se escribían entonces, especialmente a los de Lope de Vega.
Javier Marías defiende la tesis contraria: “¿No puede ser que en su Prólogo Cervantes mencione como su propósito aquello que puede resultar más ridículo, mas innecesario, más superfluo (luchar contra un enemigo ya derrotado), como una gran broma más, como una manera más de rebajar irónicamente la obra, del mismo modo en que califica su obra de “ajena de invención, menguada de estilo”, etc., lo opuesto a lo que el Quijote es?
En ese momento, vuelve a dirigirse al lector, esta vez como “lector suave”, ofreciéndole la historia de don Quijote de la Mancha, que aparece aquí unido por primera vez al de Sancho, su escudero fiel. Dando ya, desde este momento, la idea de dualidad de la obra de la pareja que encarna dos formas de ser, en principio opuestas, el soñador y el realista.